lunes, 17 de octubre de 2011

Inquilinos





Yo Pedro Araya Pizarro campesino del período República autoritaria nacido y criado en una hacienda Hijo del inquilino José Araya y mi madre Marta Pizarro era un agricultor que criaba ganados y sembraba cereales, que miraba como propia la tierra que cultivaba, se radicaba en ella para constituir una familia, aumentaba sus economías para formar un capital, y si servía con inteligencia y honradez, obtenía ascensos como capataz y mayordomo y llevaba hasta su muerte una existencia cómoda.

 
El origen de nuestra familia fue en valle central y no fue el fin de la encomienda, fue  mantenidopor la histiografìa realizadas por Claudio Gay. Mi hermano demuestra que es de larga data y fue en el siglo XVII, en el cual definimos los estratos fundamentales de la sociedad chilena.Mi otro hermano señalò que, lentamente en el curso de este siglo, fue tomando forma un nuevo estrato: el de los españoles pobres,que son los  mestizos. En el contexto de las grandes mercedes de tierras del período de conquista , la falta de valor del suelo dio lugar a un sistema de tenencia gratuita o semigratuita, particularmente en los extremos de las propiedades. Esta posesión fue aceptada por los estancieros y útil para ellos desde el punto de vista de la seguridad jurídica y territorial. Los lazos personales que teníamos y decidimos en la constitución de tales préstamos. Del uso gratuito pasamos al uso con deberes como la custodia de linderos y la asistencia a rodeos. La valorización de la tierra que teníamos  en el siglo XVIII significó más deberes como la conducción de productos a las ciudades y el aporte con trabajadores que se les llamaba  peones a las faenas agrícolas. A fines del siglo XVIII, cayó  el término de mi arrendatario y se especializó el nombre de inquilino. En suma, precisa Góngora, las tenencias rurales, ya sean préstamo, arriendo o inquilinaje, nada tuvimos que ver con la encomienda ni con las instituciones de la conquista. Procedimos del segundo momento de la historia colonial, en que se estratificaron hacia arriba, los terratenientes, hacia abajo los españoles pobres y los diversos tipos de mestizajes y castas. Esta estratificación se consolidó crecientemente en el siglo XIX y en la misma proporción intensificó los deberes de nosotros los inquilinos.



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